Cuando sólo importa el viajero

Cuando sólo importa el viajero

Somos una agencia de viajes. Como profesionales, lo que debería ocuparnos es la organización de las visitas, de los distintos hoteles, de las comidas a gusto de nuestros clientes...

Tener información sobre el viajero no debería ir más allá de sus preferencias en cuanto al viaje. Debemos tener más detalles, claro está, cuando es un viaje de novios, unas vacaciones con niños... Pero, siempre información que sea de importancia para acertar con las vacaciones que espera el viajero.

 

Lamentablemente, las noticias mundiales que nos llegan a diario han hecho necesaria (al menos en nuestro caso) la aclaración sobre cómo gestionamos los detalles más íntimos de las personas que nos visitarán.

Que dos hombres se den la mano por la calle puede ser suficiente para ser víctimas de una agresión. O que un joven vaya maquillado. Esto ocurre en pleno siglo XXI. Las redes sociales se hacen eco cada vez más de las agresiones de las que son víctima la comunidad LGBTQ como insultos, palizas e incluso el asesinato.

 

En Desert Rose queremos dejar bien claro que nosotros atendemos a viajeros. Es irrelevante la altura, la alopecia, el color de ojos, la raza o la orientación sexual.

Sí entendemos que hay viajeros que se sienten mejor cuando nos comunican que son gays, por ejemplo, porque quieren saber si tendrán algún problema en destino:

 

Primero, con la reacción del propio equipo de la agencia. Y si hay un guía homófobo?

En cualquier sector se debe ser profesional. Es decir, "persona que trabaja en un área laboral específica y especializada".

El guía compartirá sus conocimientos, asesorará sobre el restaurante, hará las labores de traductor, ayudará con la reserva de la habitación... En ningún caso se permitiría que un guía dejara de realizar su labor porque sus clientes son lesbianas o gays o más bajitos que la media. De todos modos estamos hablando hipotéticamente porque un hecho parecido jamás ha tenido lugar.

Por otro lado, hemos contado con viajeros heterosexuales muy complicados. Viajeros que han puesto a prueba nuestra paciencia con peticiones inusuales e incluso con malas maneras. Y hemos seguido siendo profesionales. De eso se trata.

 

Segundo, con la reacción del propio país.

Hay que dejar claro que Túnez es un país más abierto en comparación con otros países árabes pero todavía no se ha dado "normalidad" al tema que nos ocupa.  

La actividad sexual entre personas del mismo sexo es ilegal, sin embargo, hay al menos cinco grupos de derechos LGBTQ.     

En el año 2016, varias asociaciones LGBTI organizaron una pequeña recepción de orgullo gay en Túnez. También organizaron manifestaciones públicas para conmemorar el Día Internacional contra la homofobia.

Una estación de radio en línea atiende a la comunidad LGBT desde el año 2017. Fue la primera de su tipo en el mundo de habla árabe.

Despacito... pero todo llegará.

 

Esto no es un impedimento para organizar unas vacaciones porque entendemos que la pareja o el grupo que nos visite cumplirá las normas de decencia, normas que se extienden a todos. En público todos debemos ser comedidos a la hora de demostrar afectos: lesbianas, heterosexuales, políticos, astronautas...

El resto de profesionales que participen en el viaje (camareros, recepcionistas, guardas...) deberán ser precisamente eso, profesionales. No se tolerarían faltas de respeto.

 

En definitiva... Damos la bienvenida a viajeros. A las personas que quieren disfrutar de su merecido viaje sin ser juzgados por aspectos que a nadie importa.

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