Aventuras en el Sáhara

Puesta de sol en el Sáhara

 

7 de Octubre de 1998:

Era miércoles y hacía calor…

Nuestro 4×4 había dejado atrás la carretera y se dirigía hacia uno de los lugares más enigmáticos y atrayentes de Túnez y del mundo: el Sáhara, el desierto de arena más extenso del planeta.
Pisarlo por primera vez fue realmente emocionante, era un sueño hecho realidad. Kilómetros y kilómetros sin vida aparente pero que nos mostraban una gran belleza. La arena, realmente fina, proporcionaba una grata sensación en mis pies desnudos. He decidido no mostrar la fotografía que capta ese momento porque mi cara era… sin comentarios.
Nos alojamos en un campamento en Ksar Ghilane, un oasis rodeado de palmeras y con un estanque de agua termal. Las haimas, tiendas, fueron asignadas en los mismos grupos que componían cada 4×4. Hay clientes que ven en esto un problema, igual que en compartir los baños. Una lástima fijarse en esos detalles teniendo algo tan grande ante tus ojos. Desde luego, yo no había viajado hasta allí esperando un cuarto de baño propio o con jacuzzi…
Cenamos bajo la luz de las estrellas, me parecieron miles, y los responsables del campamento nos dieron la bienvenida con un grupo de música alrededor de una gran hoguera. Disfruté de esos instantes con mis amigas y con el que, sin siquiera imaginarlo, sería mi marido (esa es otra historia). No hacía falta nada más, todo era perfecto.
Me acosté a la 1 de la madrugada sintiendo que había vivido una jornada inolvidable. Me hubiera quedado más tiempo pero había que madrugar. Sin embargo, el día no había terminado. A eso de las 3, unos gritos nos despertaron. Un pequeño almacén se estaba quemando. Rápidamente nos organizamos para apagar el fuego. Turistas y trabajadores nos unimos para hacer llegar agua desde la piscina en una gran cadena. Hoy es una aventura que recuerdo con cariño. Pequeños gestos de solidaridad proporcionan una gratificación tan grande...
Ya no pude dormir, daba igual. Cogí una manta, la temperatura baja mucho por la noche, y me senté a esperar la salida del sol. Fue espectacular… Dunas y dunas que se perdían en el horizonte, la calma total y la belleza del amanecer. Es imposible describirlo aunque intentes utilizar las palabras más bellas, hay que vivirlo…


Estas imágenes, estos sentimientos... también son Túnez.

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